28/5/10

Actualizaciones, santos y pecados

A casi un mes sin post nuevo, ahí va lo que ha pasado en estos días.

1. Conseguí prácticas en Milenio. Pensé que mi ridiculum no era lo bastante "gordito" como para que alguien en su sano juicio decidiera aceptarme, como practicante o lo que sea. Aparentemente no fue así, dado que recibí una llamada y 3 correos de otras empresas que se interesaron por mi. Dios no me ha olvidado.

2. Sacrifiqué mis vacaciones a causa de las prácticas y el verano. Adiós casa, tendrás que esperarme hasta julio.

3. Vi mi nombre publicado en una nota para Milenio Pachuca. Tantos años de ejercitar mi ortografía por fin dieron frutos. Primero Milenio, luego... ya veremos que empresa.

4. Me iré al infierno. No es que sea muy religiosa (creo en Dios, muy a la fuerza, y de repente voy a Misa cuando las circunstancias lo permiten), pero siendo mexicana de provincia educada en un colegio católico algo tenía que pegárseme. Y, bueno, aprendí que hay 7 pecados capitales, y uno de ellos es la ENVIDIA.
Y envidia es lo que he sentido en los últimos días.

a) Envidia de quienes se graduan, porque yo también debería estarme graduando en estas fechas y por exceso de deudas no lo hice, y ahora tengo que esperarme hasta diciembre.
b) Envidia de @MexicoFER que anda por quien sabe donde, creo en París ahora mismo, siguiéndole los pasos a la Selección Mexicana. No es que la Selección sea santo de mi devoción (no soy malinchista... si ganaran alguna vez, otra cosa sería) pero eso de andar viajando, en los estadios, en las porras, en la movida por todos lados es algo que ya quisiera yo también hacer.

Hola, soy Rosa, y soy una envidiosa.

29/4/10

Hoy

Hace cinco años que vivo en Monterrey. Que no tengo mucho contacto con mi hometown, más que en vacaciones cuando me doy la vuelta por allá.
Y apenas este año es que de repente todos mis amigos de la prepa descubren facebook y me encuentran ahi.
No tengo idea si éste es uno de esos loops que te encuentras cuando regresas unos años atrás y empiezas a recordar todo lo que pasó mientras estabas en prepa, o secundaria, o así. Lo que si sé es que últimamente estoy más conciente del tiempo que ha pasado, y de que hace varios años que no veo a muchas personas que fueron vitales en mi vida durante un tiempo.
Quiero decir, estoy aquí y lo disfruto, pero a veces me gusta volver a esos días donde no me preocupaba nada y hacía como que me esforzaba cuando la verdad es que le debía mis buenas calificaciones a mi memoria y a hacer todas las tareas a tiempo y a conciencia.Y bueno, para acabar, pienso en mis amores de adolescente, lo poco que ha cambiado mi forma de desempeñarme en ese aspecto (en el corazón, sigo siendo una adolescente), y en que un corazón roto a los 17 años no es lo mismo que uno a los 22, como sé que no lo será a los 25 o 30...
No, recapitulemos. No sólo en el corazón... en todo lo demás sigo siendo una adolescente, pero sin el acné de esos días.
Al menos en eso sí hemos mejorado.Y he aquí el "panoramico" de mi vista mientras escribo esto. Se supone que lo tomé para que saliera a lo amplio, pero el celular no me ayuda mucho con eso de las fotos pro. CIAP, las banderas.

15/4/10

¿Genocidio? ¡Naaah!




Acabo de salir de mi examen de Finanzas.
Dado que morí en ese examen como nunca antes en mi vida, ando de un humor de desesperanza total.

Y en estos momentos donde nada parece iluminar el ambiente, llegaron precisamente a encuestarme:

Ellas: Si pudieras cambiar algo del mundo, de las personas, de la ciudad, de ti misma, ¿que cambiarías?
Yo: A las personas, a la gente.
Ellas: Algo en particular de las personas o simplemente a las personas.
Yo: Ahm... creo que el mundo sería un lugar mejor si no hubiera gente en el planeta.
Ellas: Uhm, genocidio total.
Yo: Sí, se que suena super pesimista y todo pero...
Ellas: No, está bien...

Silencio.
¿Apoco no es la mejor respuesta de todas?

Moraleja: Nunca le preguntes cosas a las personas que ves medio muertas vegetando su fracaso en aplicaciones sin sentido en facebook.

12/4/10

¿Tenía razón José José?



Algunos dicen que el que ama sólo quiere la felicidad de la otra persona. Las películas, novelas, telenovelas, series y canciones explotan esa idea de forma impresionante, pero dudo que alguien realmente crea en esas palabras. O al menos eso creía.
Quizás estoy equivocada. He tenido algunas epifanías a lo largo del mes que me están empezando a marear, pero esta es la que más me gusta y la que quise compartir.
El que ama sólo quiere la felicidad de la otra persona. Y amor no en el sentido romántico-cursi de la palabra, sino el amor real que muchas veces ignoramos pero que está ahí, en todos lados. Bueno, que tuve una epifanía que me dijo que era verdad. Que cuando amas a alguien solo deseas su felicidad, así estés lejos de él o su felicidad signifique tu sacrificio.

No quiero decir que amo a este alguien, porque no sé si es verdad. Quiero decir que tengo un amigo de quien estuve enamorada-encaprichada durante toda mi estancia en la prepa. De quien estuve enamorada-encaprichada a pesar de tener novio, y de que él (mi amigo) no compartía ese sentimiento que sólo era mío. En fin, que fue más mi capricho que un amor real, pero con 15 años que iba yo a preguntarme qué sentía yo de verdad.
Mi amigo supo la verdad, nos separamos (no físicamente, sino que nos dimos un espacio en nuestra amistad), volvimos a ser un poco más unidos que antes, nos separamos (esta vez físicamente, cuando yo vine a Monterrey y él se quedó en Papantla), y nos volvimos a unir esta vez por el msn.
El msn no es un medio seguro. Hay quienes se conectan a diario y otros que no aparecen por temporadas. Él es una de esas personas por temporadas.
Pero no fue sino hasta últimas fechas que su ausencia me pesó más que nunca. Que me dolió no platicar con él, no saber de él aunque sea a través de sus palabras escritas. Me dolió, pues, como no me había dolido en 5 años que tenemos de "amistad virtual".
Y hoy lo vi. Hoy, que el día había sido pésimo, que parecía que nada podía animarme, que todo estaba mal, él estaba ahí, haciéndome el día con sólo aparecer entre mis contactos conectados. Con platicarme de su "aburrida" vida (según sus palabras), de sus amigos y de todo lo demás, yo me sentí completa, como si nunca se hubiera ido, como si su ausencia se hubiera borrado mágicamente de la historia.
Y comprendí que es feliz. Que allá, estudiando, trabajando, saliendo y divirtiéndose es feliz. Que su vida sigue como siempre, y que nada puede pararla ahora. Y me sentí feliz de conocer su felicidad. Y me di cuenta de que no puedo más que desear su felicidad completa allá donde está, con sus amigos, con su trabajo, con todo lo que lo rodea ahora.

Si es amor o no, no tengo idea. Pero verlo ahí, saber que esta bien, que sigue en este mundo, es para mí la única cosa que hace que este planeta siga girando.

Sí, ayer fue todo gris. Hoy es todo rosa. Le echo la culpa a él de la bipolaridad de mis posts.

11/4/10

Cicatrices

Don't allow your wounds turn you into a person you're not
Tenía 7 años cuando me detectaron un quiste óseo en la pierna derecha. Con 7 años, yo no entendí lo que pasaba... sólo sabía que no tenía permitido caminar son muletas, y que tendrían que operarme para solucionar ese problema.
La operación fue lo más traumatizante que he tenido que pasar en toda mi vida. Ser separada de mis padres, ser conectada a una serie de tubos que me suministraban el suero y la sangre que perdí durante la cirugía, vomitar la comida que me daban en el hospital, no poder ir siquiera al baño, ni caminar, ni dar la vuelta en la cama para dormir sobre mi costado como siempre lo he hecho... ver a mamá llorar antes de que me llevaran a quirófano. Es algo que nunca en mi vida quiero volver a experimentar.
De eso han pasado casi 16 años. Lo único que quedan son 3 cicatrices en forma de oruga que recorren tanto mi pierna derecha como ambos lados de mi cadera, así como un sano respeto/temor por los hospitales.
No puedo decir que no me trataron bien. El médico que me operó me regaló su corbata, porque me gustó que tuviera conejitos en ella, y porque yo era la personita más deprimida en toda su lista de pacientes. La gente en la sala de operaciones inflaron un guante y le dibujaron una carita para que no me preocupara antes de ponerme a dormir para la operación. Y me dejaron tener a mis dos muñecas preferidas en mi cama durante el tiempo que estuve en el hospital que, si bien recuerdo como si hubieran sido semanas, fueron aparentemente solo un par de días.
De cualquier forma, creo que esas heridas, esas cicatrices forman parte de lo que soy, no sólo porque están grabadas en mi piel, sino porque están grabadas en mi memoria y en la de mi familia. Los momentos traumáticos por los que pasamos nos definen, así sea una operación, un problema, una muerte, o algo más interior. Dejan cicatrices, pero, como dice Coelho, no podemos dejar que esas cicatrices nos transformen en algo que no somos. Mis cicatrices son físicas, pero emocionales también. Y son esas cicatrices emocionales las que nos persiguen a lo largo de nuestra vida, limitando nuestras acciones, nuestros deseos y nuestra personalidad.
En mi inocencia de ese momento, pensé que jamás volvería a reir. Así se los dije a mis papás. Y, sin embargo, estando en casa es lo único que podía hacer: reirme de todo, de mi misma, de los demás. Creo que, al final, es lo mejor que podemos hacer: enfrentar al mundo con una sonrisa, para que vea que no nos ha derrotado.



PS: Yo sé que salió muy depresivo-superación personal... pero caundo pienso en ese periodo de mi vida lo veo todo en blanco y negro.

23/3/10

19 de marzo.

Traté de no escribir esta entrada por todos los medios...

Monterrey está en crisis. México está en crisis.
Quiero creer que la crisis es temporal, que se calmarán las aguas antes de que entremos en una guerra civil. Quiero creer que no estamos en un guerra civil. Que el gobierno hace lo que puede, que las personas hacen lo que pueden. Quiero creer que aún hay esperanza para México, con su corrupción, su pseudo estado de derecho, sus políticos mediocres, sus medios viciados y amarillistas, sus funcionarios amordazados, sus personas borrego, su clima inseguro y, por cierto, contaminado.
Quiero creer que hacemos lo que podemos.
Pero no creo en ello.
Hemos tenido una sucesión de políticos y funcionarios que hablan mucho pero actúan poco. O que, por el contrario, hablan bonito y actúan feo. ¿Somos un Estado fallido? No lo sé. ¿Somos un país en decadencia? Espero que no.
Porque aún quedan personas informadas que quieren hacer de este país una burbuja segura entre tanta violencia. Porque aun hay personas que quieren saber la verdad, que necesitan saber la verdad, y que la obtendrán y la revelarán.
No quiero creer que las marchas son inútiles. Pero lo son. Alzar la voz no funciona si no se actúa de acuerdo con lo que se pide. Los políticos alzan mucho la voz, pero se esconden cuando es tiempo de implementar medidas.

¿Qué pasa? Vivimos en fuego cruzado. Los chicos que fueron asesinados murieron en fuego cruzado, si creemos en las versiones que nos han dicho, pero todos los que estamos aquí seguimos viviendo en fuego cruzado.
¿Cómo llegamos hasta ahi? Permitiendo que se apoderaran de nuestras ciudades, de nuestros puestos, de nuestras sillas y nuestras ideas.
¿Cómo salir del atolladero? Actuando. Las marchas no dejan nada si no se acompañan de un cambio de actitudes. Los llamados de atención no funcionan si no van acompañados de una vigilancia absoluta sobre las acciones y las rutas a tomar.

¿Es necesario que mueran tatas personas para que lleguemos a este punto? ¿Era necesario que fueran estudiantes para que la Comunidad se levantara? Aparentemente así fue. Aparentemente fue absurdamente necesario que fuera alguien tan cercano a nosotros lo que nos llevara a abrir los ojos. Ahora necesitamos seguir adelante. Si era necesario, ahora hay que hacer algo para que las vidas perdidas no sean vidas desperdiciadas.
Ojalá todo no se quede solo en palabras.
Porque YA BASTA.



http://abc.com.py/abc/nota/92511-Homenajean-a-estudiantes-muertos-por-militares/

7/3/10

Quiero escribir un cuento sobre la muerte.

Quiero escribir una historia sobre la muerte. Sobre una muerte que se enamora de una chica.
Una muerte con rostro de hombre, que se enamora de una niña y la sigue mientras va creciendo, con miedo de tocarla -porque, como todos saben, tocarla significaría quitarle todo lo que ama de ella: su vitalidad, su euforia, el color rosa de sus mejillas y el rojo de sus labios, y no quiere quitarle eso- por lo que sólo la ve, con todo el dolor de su muerto corazón, mientras la niña crece, vive, ama, llora, ríe, cae y se levanta. Quiero escribir que la muerte hace su trabajo, pero siempre vuelve a ver a la niña que deja de ser una niña, que crece a un ritmo que a la muerte le parece un parpadeo.
Quiero escribir que, llegado el tiempo, la muerte tocará a esa niña que se ha vuelto el amor de su vida -nombre extraño, ya que la muerte no vive, sólo permanece- y que, al tocarla, podrá sentir entre sus fríos dedos la vida que se va, el calor ardiente de la sangre que ha dejado de fluir, de lo más amado. Quiero escribir que la muerte podrá tener ahora, entre sus brazos de hombre, a la vida que ya no es vida de la chica que hace mucho dejo de ser una chica, y que ahora vuelve al mejor momento de su vida, congelada para siempre en los ojos de la muerte.
Quiero escribir un cuento sobre la muerte. Pero creo que ya lo hice.