Llega un momento, en la vida de todo ser humano...
No. Este no es un momento que le llega a todo ser humano. Pero es un ejemplo de lo que mucha gente se pierde.
Cuando Susan Boyle puso un pie en el escenario, las caras del público se transformaron. De las sonrisas, cambiaron a muecas de disgusto, de asco, de aburrimiento... La persona que entraba ocasionaba todas estas reacciones negativas. ¿Por qué? Por una razón simplísima: CERO ATRACTIVO FISICO PRESENTE. Así, con mayúsculas.
La señora tiene 47 años, pero a ojo de buen cubero aparenta unos... no sé, digamos, 60. Tiene el pelo rizadísimo y corto, lo cual la deja con los chinos saliendo tras las orejas en un peinado poco halagador. Además, usa un vestido acorde a la edad que aparenta, y las cejas más pobladas que haya visto en mucho tiempo. En una palabra (o unas cuantas, en realidad), es la señora de los gatos, pero sin gatos. (Ningún afán de ofender, pero es la mejor descripción que puedo dar de ella).
El mundo se ríe cuando dice que su sueño siempre ha sido ser cantante, y se entrena para ello. Simon pone los ojos en blanco cuando ella habla, en una mezcla de hastío y aburrimiento. Susan Boyle tiene al público y jurados en su contra, y nadie la ha oído cantar ni un poco todavía.
Y de repente, comienza. Su boca se abre, y a ella le siguen las de los jurados y, apuesto, la mitad del público. Y de repente lágrimas, y todo, TODO el público se pone de pie. Y ella sigue cantando como si no le costara ningún esfuerzo sorprender y robar lágrimas y sonrisas de las personas que han pagado NO para verla a ella.
(Chequen el suspiro de Simon como a eso del -3:07... ¡no hay nada que se compare a eso!
...
Las apariencias no lo son todo, ¿no?
ps. Si, una semana tarde, pero vivo debajo de una piedra y sólo de repente me llega la oportunidad de encontrar este tipo de videos. También pueden buscar el de el coyote atrapa al correcaminos, lo encuentran en msn videos, pero me da flojerita buscarlo ahora... =) ¡Suerte con eso!
pps. Si te gustó mi mini reseña, puedes recomendarme con algún periódico, revista o semanario. No estoy bromeando.
17/4/09
16/4/09
¿Mujer tapete, trofeo o soñada?
Sobre tipos de mujeres, según una clasificación recién inventada.
Una mujer tapete es aquella que se deja pisotear, de tal forma que nunca pierda lo que ha conseguido. Su baja autoestima la obliga a pedir perdón por cada pequeña cosa que hace, sea mala o no lo sea, aplastando un poco más su amor propio. Aunque aun no sabemos si realmente tiene amor propio o es tan sólo una fachada. Una mujer tapete no consigue lo que se merece: consigue lo que mejor se adapta a su personalidad. Así sea la mejor preparada, más bonita, menos defectuosa chica en el mundo, si para todo agacha la cabeza y pide perdón, su pareja comenzará a tratarla como tal, al grado de pasar sobre ella: al fin y al cabo, ella probablemente hasta pida disculpas si los pies de él se ensucian.
La mujer trofeo es algo distinto. Por lo general jóvenes, de busto grande, cintura pequeña, cabello claro y mirada soñadora, sirven simplemente para poner su foto en el album de conquistas del tipo que fue tan afortunado (o tan listo) como para encontrarla entre tantas rarezas. La mujer trofeo puede ser inteligente, pero esto sería en el menos de los casos ya que por lo general, solo tiene aire en el cerebro y solución salina en los senos. Sirve para pasearla por los lugares concurridos, comprarle vestidos lindos y luirla en las cenas, pero no para mantener una conversación normal o convivir día a día.
La mujer soñada es el caso ideal para un hombre. No es perfecta (pero ¿quién lo es?), pero te asegura momentos de diversión. Si se equivoca lo admitirá, pero si no es su culpa no se rebajará para que la pisotees. Si te quiere, estará contigo, mientras tu demuestres estar a su altura, y mantengas su interés, así como ella el tuyo. Tiene la dosis justa de autoestima y de cinismo, así como el tiempo exacto para arreglarse sin que parezca excesivo. Comparte algunos de tus gustos, sí, pero al mismo tiempo te enfrenta en algunas cosas que te hacen pensar que tiene mente propia, que no es sólo un apéndice más de ti. Sabe cuando es el momento indicado para un beso, para bailar, para llorar, para cumplir tus caprichos, y sabe cuando es el tiempo para cumplir los suyos.
La mujer soñada, en conclusión, queda a la altura perfecta: no tan abajo para que la pises, ni tan arriba para que no la alcances.
Notas:
Colaboración de Luz Victoria. No podía haber hecho esto sin tí.
Estoy generalizando, como siempre. Si te sientes ofendido (si, tú, único(a) lector(a) de mi blog), lo lamento, pero, como aprendí en algún otro blog y oí en alguna canción... es mi blog y escribo lo que quiero. (La canción a la que hago alusión, por si te lo preguntabas, dice It's my party and I'll cry if I want to...)
Una mujer tapete es aquella que se deja pisotear, de tal forma que nunca pierda lo que ha conseguido. Su baja autoestima la obliga a pedir perdón por cada pequeña cosa que hace, sea mala o no lo sea, aplastando un poco más su amor propio. Aunque aun no sabemos si realmente tiene amor propio o es tan sólo una fachada. Una mujer tapete no consigue lo que se merece: consigue lo que mejor se adapta a su personalidad. Así sea la mejor preparada, más bonita, menos defectuosa chica en el mundo, si para todo agacha la cabeza y pide perdón, su pareja comenzará a tratarla como tal, al grado de pasar sobre ella: al fin y al cabo, ella probablemente hasta pida disculpas si los pies de él se ensucian.
La mujer trofeo es algo distinto. Por lo general jóvenes, de busto grande, cintura pequeña, cabello claro y mirada soñadora, sirven simplemente para poner su foto en el album de conquistas del tipo que fue tan afortunado (o tan listo) como para encontrarla entre tantas rarezas. La mujer trofeo puede ser inteligente, pero esto sería en el menos de los casos ya que por lo general, solo tiene aire en el cerebro y solución salina en los senos. Sirve para pasearla por los lugares concurridos, comprarle vestidos lindos y luirla en las cenas, pero no para mantener una conversación normal o convivir día a día.
La mujer soñada es el caso ideal para un hombre. No es perfecta (pero ¿quién lo es?), pero te asegura momentos de diversión. Si se equivoca lo admitirá, pero si no es su culpa no se rebajará para que la pisotees. Si te quiere, estará contigo, mientras tu demuestres estar a su altura, y mantengas su interés, así como ella el tuyo. Tiene la dosis justa de autoestima y de cinismo, así como el tiempo exacto para arreglarse sin que parezca excesivo. Comparte algunos de tus gustos, sí, pero al mismo tiempo te enfrenta en algunas cosas que te hacen pensar que tiene mente propia, que no es sólo un apéndice más de ti. Sabe cuando es el momento indicado para un beso, para bailar, para llorar, para cumplir tus caprichos, y sabe cuando es el tiempo para cumplir los suyos.
La mujer soñada, en conclusión, queda a la altura perfecta: no tan abajo para que la pises, ni tan arriba para que no la alcances.
Notas:
Colaboración de Luz Victoria. No podía haber hecho esto sin tí.
Estoy generalizando, como siempre. Si te sientes ofendido (si, tú, único(a) lector(a) de mi blog), lo lamento, pero, como aprendí en algún otro blog y oí en alguna canción... es mi blog y escribo lo que quiero. (La canción a la que hago alusión, por si te lo preguntabas, dice It's my party and I'll cry if I want to...)
15/4/09
De Grey's Anatomy y estados de ánimo
Tengo tarea, pero obviaré ese hecho y escribiré, porque necesito escribir. Necesito atención en estos momentos de situaciones tristes para mi.
Grey's Anatomy
Diré que hoy vi el episodio que me hizo enamorarme de esa serie. Siempre intento no caer en series nuevas, porque quitan tiempo cuando debo estudiar y me vuelvo adicta en poco tiempo. Eso mismo hice con Grey's, la evité hasta que una situación me hizo caer en ella y olvidarme de todo.
No podía dormir. No sé si porque tenía muchas cosas en la cabeza, o porque hacia demasiado calor y yo no tenía clima, o porque estaba pensando en mi ex-novio (que en ese entonces todavía era mi novio, Gary), o que simplemente el sueño me abandonó esa noche, pero no podía dormir por nada del mundo. Intenté contar ovejas, y luego cerrar los ojos hasta aburrirme, o hipnotizarme con el agua de la alberca, pero nada funcionó, así que recurrí al medio de siempre: ver televisión hasta que no pudiera más. Y como no había nada bueno (creo que eran entre las dos y tres de la mañana) terminé en Sony, viendo una serie que prometía mucho pero que jamás había captado mi atención: Grey's. Lo peor: la caché a medio episodio, en el final de la segunda temporada. Denny muere solo, mientras Izzie va en el elevador para verlo, con una sonrisa de colegiala enamoraada porque hace una hora que él le propuso matrimonio y ella aceptó.
No es necesario decir que después de ver ese episodio por fin dormí, no por aburrimiento, sino por ese cansancio que surge después de llorar sin parar. Creo también que fue la primera vez que pensé en esa idea que se ha vuelto mi filosofía de "por qué esperar hasta que él se esté muriendo, si hoy mismo puedo decirle que estoy pinche loca por él" (me gusta utilizar el pinche como pre-adjetivo... no me juzgues, a veces soy así). En ese momento tenía un novio que amaba y se lo decía todo el tiempo, así que se puede decir que si me moría mañana, o él lo hacía, al menos me sentiría tranquila al haberle dicho todo lo que sentía... a diferencia de muchas personas (no diré nombres) que prefieren callarse y vivir en la negación. Y así me volví adicta a Grey's.
... my mind went blank.
Hablando de estados de ánimo hoy, puedo decir francamente que no sé que diablos estoy sintiendo. Creo que atacaré sin importarme nada, sobre todo porque (sonaré cursi como nadie y haré alusión a una película que no tiene nada en absoluto que ver con mi situación, pero que queda) "el objeto de mi afecto" no se pasará por acá ni por error para ver lo que mi bipolaridad hace conmigo y si acaso sigo escribiendo sobre él, lo cual me lleva a este pequeño estadío de "no sé que está pasando conmigo".
Ok, desenredando este nudo, la verdad es que he pasado por varias etapas "de luto" en tremendo desorden. La primera, después de abrir mi corazón como vil carnicero y exponerme sin cuidado a lo que él podría pensar, fue una sensación de alivio (por fin lo dije, me siento tranquila, ahora ya no está en mis manos, blah). Esa duró un par de días, hasta que llegó el día en que se dignó a ir a clase y me ignoró, y pasé a la fase depresiva (por qué no me dice nada, por qué no me habla, ya no quiero llorar...) que duró un poco más que la anterior. Y luego pasé a otra que es algo así como negación (no me va a hablar, ya no importa, es mejor así, ya sabía que esto iba a pasar, no sé qué me pasó, no debía ilusionarme por tanta tontería, claro que él sólo estaba jugando, y así), a la cual le siguió esta que me ataca en estos momentos y que es la más peligrosa para mi: la ira (por lo menos pudo haberme dicho algo, por qué huye así, sólo enfrentalo y dime que no, deja de ignorarme ya), y que resulta tan peligrosa por mi ya mencionada en un post anterior impulsividad enfermiza.
La verdad es esta: si vas a rechazarme, por lo menos, piensa un poquito en mi y dimelo con todas sus letras. No importa si es un post en un blog, en facebook, por sms o por mail, sólo dímelo para que yo ya no vague por laberintos sin salida en mi mente. Soy paciente, pero soy impulsiva, así que puedo ser una bomba de tiempo...
La otra verdad es esta: te extraño como amigo.
Ya bastante he dicho, y me da pena, pero tengo que hacer algo para no tomar el celular y escribir mensajes de texto como poseída.
¿Quieres comentar? Sientete libre de hacerlo =)
Grey's Anatomy
Diré que hoy vi el episodio que me hizo enamorarme de esa serie. Siempre intento no caer en series nuevas, porque quitan tiempo cuando debo estudiar y me vuelvo adicta en poco tiempo. Eso mismo hice con Grey's, la evité hasta que una situación me hizo caer en ella y olvidarme de todo.
No podía dormir. No sé si porque tenía muchas cosas en la cabeza, o porque hacia demasiado calor y yo no tenía clima, o porque estaba pensando en mi ex-novio (que en ese entonces todavía era mi novio, Gary), o que simplemente el sueño me abandonó esa noche, pero no podía dormir por nada del mundo. Intenté contar ovejas, y luego cerrar los ojos hasta aburrirme, o hipnotizarme con el agua de la alberca, pero nada funcionó, así que recurrí al medio de siempre: ver televisión hasta que no pudiera más. Y como no había nada bueno (creo que eran entre las dos y tres de la mañana) terminé en Sony, viendo una serie que prometía mucho pero que jamás había captado mi atención: Grey's. Lo peor: la caché a medio episodio, en el final de la segunda temporada. Denny muere solo, mientras Izzie va en el elevador para verlo, con una sonrisa de colegiala enamoraada porque hace una hora que él le propuso matrimonio y ella aceptó.
No es necesario decir que después de ver ese episodio por fin dormí, no por aburrimiento, sino por ese cansancio que surge después de llorar sin parar. Creo también que fue la primera vez que pensé en esa idea que se ha vuelto mi filosofía de "por qué esperar hasta que él se esté muriendo, si hoy mismo puedo decirle que estoy pinche loca por él" (me gusta utilizar el pinche como pre-adjetivo... no me juzgues, a veces soy así). En ese momento tenía un novio que amaba y se lo decía todo el tiempo, así que se puede decir que si me moría mañana, o él lo hacía, al menos me sentiría tranquila al haberle dicho todo lo que sentía... a diferencia de muchas personas (no diré nombres) que prefieren callarse y vivir en la negación. Y así me volví adicta a Grey's.
... my mind went blank.
Hablando de estados de ánimo hoy, puedo decir francamente que no sé que diablos estoy sintiendo. Creo que atacaré sin importarme nada, sobre todo porque (sonaré cursi como nadie y haré alusión a una película que no tiene nada en absoluto que ver con mi situación, pero que queda) "el objeto de mi afecto" no se pasará por acá ni por error para ver lo que mi bipolaridad hace conmigo y si acaso sigo escribiendo sobre él, lo cual me lleva a este pequeño estadío de "no sé que está pasando conmigo".
Ok, desenredando este nudo, la verdad es que he pasado por varias etapas "de luto" en tremendo desorden. La primera, después de abrir mi corazón como vil carnicero y exponerme sin cuidado a lo que él podría pensar, fue una sensación de alivio (por fin lo dije, me siento tranquila, ahora ya no está en mis manos, blah). Esa duró un par de días, hasta que llegó el día en que se dignó a ir a clase y me ignoró, y pasé a la fase depresiva (por qué no me dice nada, por qué no me habla, ya no quiero llorar...) que duró un poco más que la anterior. Y luego pasé a otra que es algo así como negación (no me va a hablar, ya no importa, es mejor así, ya sabía que esto iba a pasar, no sé qué me pasó, no debía ilusionarme por tanta tontería, claro que él sólo estaba jugando, y así), a la cual le siguió esta que me ataca en estos momentos y que es la más peligrosa para mi: la ira (por lo menos pudo haberme dicho algo, por qué huye así, sólo enfrentalo y dime que no, deja de ignorarme ya), y que resulta tan peligrosa por mi ya mencionada en un post anterior impulsividad enfermiza.
La verdad es esta: si vas a rechazarme, por lo menos, piensa un poquito en mi y dimelo con todas sus letras. No importa si es un post en un blog, en facebook, por sms o por mail, sólo dímelo para que yo ya no vague por laberintos sin salida en mi mente. Soy paciente, pero soy impulsiva, así que puedo ser una bomba de tiempo...
La otra verdad es esta: te extraño como amigo.
Ya bastante he dicho, y me da pena, pero tengo que hacer algo para no tomar el celular y escribir mensajes de texto como poseída.
¿Quieres comentar? Sientete libre de hacerlo =)
Etiquetas:
él,
estados de ánimo
13/4/09
Crecer duele

Llega un momento en la vida de toda persona, donde es necesario crecer. Y no hablo de crecer como "mira, soy un centímetro más alto" o "diablos, mis jeans me quedan cortos", sino de crecer como persona, como ser humano, como hombre-mujer-ambos. Y como todo cambio, y como todo proceso de transición, duele. O molesta, o hasta pica... anyway, the truth is que cuando tal proceso termina, ya nada es igual.
¿A qué viene todo eso? Bueno, que cuando creemos que lo peor ha pasado, y que has llegado a lo que serás durante varios años de tu vida, y tu personalidad parece definida y tus jeans duran más de un año, viene algo/alguien, y te vuela los sesos de una forma descomunal e imprevista, y todo lo que sabías pasa a formar parte de todo lo que creías que era así pero que siempre no.
Bueno, la verdad es que no tengo idea por qué empecé a escribir esto. Tal vez sea porque de repente me acuerdo de que hace no más de 10 años yo seguía en mi casa viendo caricaturas y pensando en la inmortalidad del cangrejo (el cual, después de verlo andar por la playa, descubrí que no sólo no es inmortal, sino que también sabe delicioso...) y ahorita la tele es esa cajita cuadrada en mi cuarto que hace ruidos y me hace compañía mientras intento terminar las toneladas de trabajos/tareas/other things que la escuela me ha heredado.
O que durante mucho tiempo estuve atorada en una relación que fracasó cuando tenía 17, que no pude superar, y que siempre quise volver a intentar y saber en qué me había equivocado. Y que de repente, después de 4 años, embobada con alguien más, cometiendo errores que ya no parecen ni se sienten como errores, me di cuenta de las cosas en las que realmente la eché a perder. Los que realmente fueron errores cuando estaba en esa relación, como los celos, o la necesidad de tener el control siempre. Actualmente, me gusta tener el control todavía en mis trabajos, en la escuela, en las clases... pero perder el control y no saber lo que pasa en una relación también es disfrutable, si uno confía en la otra persona. Y para confiar en alguien hay que saber escoger, y tener estándares, aunque eso ya es cosa de otro post...
A lo que voy es que uno no espera crecer pasada la adolescencia, cuando creemos que ya tenemos definidos nuestro carácter. Y de repente nos encontramos con esa sensación extraña de que algo duele cuando no debía o que cuando esperabas llorar durante todo un fin de semana o más, razonaste más de lo debido y te pusiste en los zapatos del otro y aunque te dolió, escogiste que no te afectara hasta la médula y aprender.
Crecer duele, pero, a la larga, no hacerlo te deja liciado de por vida.
10/4/09
Una locura: ¿ignorarla o hacerla?
¿Has sentido el incontrolable deseo de cometer una locura, decir algo hacer algo que no deberías y que no te deja dormir? ¿Qué haces: lo ignoras o lo haces?
Supongamos que lo ignoras. Al otro día amanecerás desvelado y con la duda de qué hubiera pasado si hubieras cometido tu locura. En tres días lo habrás olvidado, tu vida seguirá corriendo al mismo ritmo de siempre y los días se sucederán en el calendario. Haasta que llegue un nuevo impulso, una nueva noche de insomnio en la que recuerdes esa espina que quedó enterrada, y vuelvas a repetir la historia. (Estoy generalizando. Algunos impulsos mueren cuando uno se da cuenta de que es imposible o las circunstancias no son las indicadas para llevarlo a cabo. Y otros ignoran toda clase de impulsos, por lo que el insomnio ya es cosa del pasado. Y otros más son demasiado inteligentes como para cometer esa clase de locuras).
Ok, yo los sigo. Alguna vez me dijo un amigo: eres una impulsiva, estoy segura de que mañana si se te antoja irte a Huatulco agarras tu maleta y te vas (cosa que no puedo hacer por falta de recursos monetarios... si no, ya lo hubiera hecho, aunque no Huatulco sino algún lugar mejor). Yo no pude negarlo. No me clasifico de impulsiva, sino de una persona que prefiere dormir tranquila, hacer una locura y enfrentar las consecuencias al día siguiente, con la luz del sol y los dedos acusadores de algunas personas.
Me he arrepentido un millón de veces, sería tonto negarlo. Pero las cosas nunca han salido peor de lo que yo podría haber imaginado. Generalmente lo arruino cuando no estoy siendo impulsiva, pero ese es otro asunto del que no estoy dispuesta a hablar. Mis "si-yo-hubiera" van en el sentido de lo que hubiera pasado SI NO HUBIERA cometido una locura. Por ejemplo: ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera escrito la famosa carta? Él va y se entera por otra persona, empieza a alejarse de mi, dejamos de ser amigos, no volvemos a hablarnos y por lo menos yo me pierdo de ser mejor persona gracias a la experiencia vivida con él. ¿Y si hubiera decidido que siempre no quería ir a Monterrey, y me voy a vivir al DF a estudiar en la Anahuac como era mi plan original? No hubiera conocido a un montón de personas valiosas, me hubiera perdido de su amistad, no hubiera saludado a Felipe Calderón de beso, no hubiera oido hablar a Cuauhtémoc Cárdenas de la reforma energética en primera fila, y probablemente no sabría quién es Luz Araceli (probablemente la única cosa buena de este hubiera). En cambio, estaría viviendo en un departamentito en la Ciudad de México, me hubiera reencontrado con mi ex novio, y me habría atado a una relación sin sentido y peligrosa destinada a la autodestrucción.
Me encantan los hubieras. Hacen que no me arrepienta de mis decisiones.
Supongamos que lo ignoras. Al otro día amanecerás desvelado y con la duda de qué hubiera pasado si hubieras cometido tu locura. En tres días lo habrás olvidado, tu vida seguirá corriendo al mismo ritmo de siempre y los días se sucederán en el calendario. Haasta que llegue un nuevo impulso, una nueva noche de insomnio en la que recuerdes esa espina que quedó enterrada, y vuelvas a repetir la historia. (Estoy generalizando. Algunos impulsos mueren cuando uno se da cuenta de que es imposible o las circunstancias no son las indicadas para llevarlo a cabo. Y otros ignoran toda clase de impulsos, por lo que el insomnio ya es cosa del pasado. Y otros más son demasiado inteligentes como para cometer esa clase de locuras).
Ok, yo los sigo. Alguna vez me dijo un amigo: eres una impulsiva, estoy segura de que mañana si se te antoja irte a Huatulco agarras tu maleta y te vas (cosa que no puedo hacer por falta de recursos monetarios... si no, ya lo hubiera hecho, aunque no Huatulco sino algún lugar mejor). Yo no pude negarlo. No me clasifico de impulsiva, sino de una persona que prefiere dormir tranquila, hacer una locura y enfrentar las consecuencias al día siguiente, con la luz del sol y los dedos acusadores de algunas personas.
Me he arrepentido un millón de veces, sería tonto negarlo. Pero las cosas nunca han salido peor de lo que yo podría haber imaginado. Generalmente lo arruino cuando no estoy siendo impulsiva, pero ese es otro asunto del que no estoy dispuesta a hablar. Mis "si-yo-hubiera" van en el sentido de lo que hubiera pasado SI NO HUBIERA cometido una locura. Por ejemplo: ¿Qué hubiera pasado si yo no hubiera escrito la famosa carta? Él va y se entera por otra persona, empieza a alejarse de mi, dejamos de ser amigos, no volvemos a hablarnos y por lo menos yo me pierdo de ser mejor persona gracias a la experiencia vivida con él. ¿Y si hubiera decidido que siempre no quería ir a Monterrey, y me voy a vivir al DF a estudiar en la Anahuac como era mi plan original? No hubiera conocido a un montón de personas valiosas, me hubiera perdido de su amistad, no hubiera saludado a Felipe Calderón de beso, no hubiera oido hablar a Cuauhtémoc Cárdenas de la reforma energética en primera fila, y probablemente no sabría quién es Luz Araceli (probablemente la única cosa buena de este hubiera). En cambio, estaría viviendo en un departamentito en la Ciudad de México, me hubiera reencontrado con mi ex novio, y me habría atado a una relación sin sentido y peligrosa destinada a la autodestrucción.
Me encantan los hubieras. Hacen que no me arrepienta de mis decisiones.
Quien tiene un amigo...
...tiene un tesoro.
Cuando iba en la secundaria, conocí a una niña que me cambió la vida: me dio un golpe con una regla de cartón. Al momento pensé: esta chava está loca, y realmente no me equivoqué. El destino se encargó de que coincidieramos una vez más en la vida.
No es coincidencia que unas 3/4 partes de los salones en la prepa estén compuestos por gente que viene de la misma secundaria (unos 600 alumnos de esa secundaria, entre mañana y tarde... a fuerza volverán a coincidir algunos), pero sí lo es que haya quedado con ella. De repente me vi inmersa en un nuevo grupo de amigos, en el que yo era la nueva, pues ellos se conocían desde años, y en el que poco a poco me hice un lugar. ¿Nombres? Nímbe, la niña inteligente y reservada, pero increíble como amiga; Neftalí, Nefi, quien ha estado intermitentemente en mi vida desde el kinder; y Luz, la niña loca que marcó mi vida.
Sería la luna, los signos zodiacales, karma, predisposición genética o alguna cosa, pero ella se fue convirtiendo en mi mejor amiga. Solía contarle cosas de mi vida que a nadie más le decía. Cuando nos separaron de salones cambiamos nuestra amistad: se adaptó par convertirse en las cartas que ahora inundan el primer cajón de mi tocador. De la escuela (muy poco, en realidad), de los amigos, de los amores (mi unrequited love en la prepa cuyo nombre de 4 letras empieza con A..., y luego de quien se convirtiera en mi novio, con también 4 letras... el siguiente también era de 4 letras, lo que se vuelve creepy...) hablabamos de todo aquello que formara parte de nuestras vidas.
La verdad es que no sé si vuelva a encontrar a alguien como ella. Sobre todo, por que fue un gran apoyo en esos momentos en los que yo me sentía más deprimida. Gracias a ella soy lo que soy y sé lo que sé. Sus palabras me definieron como persona, y gracias a ella descubrí cosas importantes sobre mí. Quizás la más importante sea la que discutimos alguna vez, tiradas en el suelo del kiosco perdido del campo Anahuac...
- Tú no estás enamorada de A... estás enamorada del amor. Si cierras los ojos y tratas de imaginarte a la persona con quien te casarás y harás una familia, ¿ves algo, un rostro, un cuerpo, o lo que sea? No, verdad. Porque no estás enamorada de él, estás enamorada del amor, de sentir mariposas, de imaginarte escenas, de llorar por desamor. Y eso te hará daño, tarde o temprano. (No son sus palabras exactas, el recuerdo se ha desvanecido pero en esencia, eso me enseñó).
Aun pienso en ella y envidio esa capacidad para definir a las personas con un par de palabras. La escuela no era lo suyo en realidad, pero ese tipo de cosas que sólo se aprenden viviendo, en esas ella se pinta sola.
Mi mejor amiga se perdió en una relación en donde ella se encuentra totalmente feliz. Yo soy feliz por ella, pero me siento abandonada, de la misma forma que yo la abandoné cuando él era en lo único en que pensaba. Pero sé que, después de que todo pase y las aguas se calmen, tal vez las cartas vuelvan a fluir...
Cuando iba en la secundaria, conocí a una niña que me cambió la vida: me dio un golpe con una regla de cartón. Al momento pensé: esta chava está loca, y realmente no me equivoqué. El destino se encargó de que coincidieramos una vez más en la vida.
No es coincidencia que unas 3/4 partes de los salones en la prepa estén compuestos por gente que viene de la misma secundaria (unos 600 alumnos de esa secundaria, entre mañana y tarde... a fuerza volverán a coincidir algunos), pero sí lo es que haya quedado con ella. De repente me vi inmersa en un nuevo grupo de amigos, en el que yo era la nueva, pues ellos se conocían desde años, y en el que poco a poco me hice un lugar. ¿Nombres? Nímbe, la niña inteligente y reservada, pero increíble como amiga; Neftalí, Nefi, quien ha estado intermitentemente en mi vida desde el kinder; y Luz, la niña loca que marcó mi vida.
Sería la luna, los signos zodiacales, karma, predisposición genética o alguna cosa, pero ella se fue convirtiendo en mi mejor amiga. Solía contarle cosas de mi vida que a nadie más le decía. Cuando nos separaron de salones cambiamos nuestra amistad: se adaptó par convertirse en las cartas que ahora inundan el primer cajón de mi tocador. De la escuela (muy poco, en realidad), de los amigos, de los amores (mi unrequited love en la prepa cuyo nombre de 4 letras empieza con A..., y luego de quien se convirtiera en mi novio, con también 4 letras... el siguiente también era de 4 letras, lo que se vuelve creepy...) hablabamos de todo aquello que formara parte de nuestras vidas.
La verdad es que no sé si vuelva a encontrar a alguien como ella. Sobre todo, por que fue un gran apoyo en esos momentos en los que yo me sentía más deprimida. Gracias a ella soy lo que soy y sé lo que sé. Sus palabras me definieron como persona, y gracias a ella descubrí cosas importantes sobre mí. Quizás la más importante sea la que discutimos alguna vez, tiradas en el suelo del kiosco perdido del campo Anahuac...
- Tú no estás enamorada de A... estás enamorada del amor. Si cierras los ojos y tratas de imaginarte a la persona con quien te casarás y harás una familia, ¿ves algo, un rostro, un cuerpo, o lo que sea? No, verdad. Porque no estás enamorada de él, estás enamorada del amor, de sentir mariposas, de imaginarte escenas, de llorar por desamor. Y eso te hará daño, tarde o temprano. (No son sus palabras exactas, el recuerdo se ha desvanecido pero en esencia, eso me enseñó).
Aun pienso en ella y envidio esa capacidad para definir a las personas con un par de palabras. La escuela no era lo suyo en realidad, pero ese tipo de cosas que sólo se aprenden viviendo, en esas ella se pinta sola.
Mi mejor amiga se perdió en una relación en donde ella se encuentra totalmente feliz. Yo soy feliz por ella, pero me siento abandonada, de la misma forma que yo la abandoné cuando él era en lo único en que pensaba. Pero sé que, después de que todo pase y las aguas se calmen, tal vez las cartas vuelvan a fluir...
7/4/09
De regreso / Media carta de un corazón perforado
Volví. El retiro no duró tanto como planeé, pero me alegro de que así sea.
Decidí (de nuevo), algunas cosas. 1) Escribo para mí misma. Que alguien llegué a este blog es una linda consecuencia de la era de las comunicaciones, pero si nadie lo hace yo me sentiré feliz cuando en unos años, o meses, relea lo que mi cerebro y/o corazón pensaban/sentían en ese particular momento de mi vida. 2) Mi bipolaridad es un hecho, pero eso no indica que deba quedarme atorada siempre en el lado depresivo. El lado maníaco también es lo suficientemente agradable como para que salga a dar la vuelta por estos lares de vez en cuando. (Just for you to know: mi lado depresivo emo agresivo suicida ha recibido el nombre de Harriet por parte de mi hermano, así que, bueno, Harriet says hi! No me siento particularmente orgullosa de que me tachen de loca bipolar emo suicida con trastorno de doble personalidad, pero que puedo decir, le puedo sacar provecho y volverme un poquito más interesante de lo que todos suponen que soy). 3)La vida es demasiado corta como para esperar para siempre una respuesta que no llegará (salta a la siguiente mitad del post para mayores referencias). 4) No hay nada como el hogar, la comida caliente de mamá, los paseos por la ciudad y los golpes de un hermano menor como para reencontrar la felicidad que parecía perdida, pero que sólo se esconde donde uno no busca. 5) Soy feliz. A pesar de todo y todos, mi vida es maravillosa, y aunque a veces me quejo, no podría pedir nada mejor de lo que tengo. Tengo 21 años por 2 meses y medio más, la vida me sonríe, el sol sigue saliendo por las mañanas y la luna por las noches. No es momento de deprimirse por ningún motivo, no importa que tan fuerte éste sea.
Puedes dejar de leer aquí si mi historia de amor te parece ridicula o no te importa o es demasiado frívola para ti. A mi me gustaría recordarla en un par de meses o años y saber que crecí aunque sea un poquito a partir de esto, por lo que procedo a escribirla.
Cuando me gusta alguien (perdón, pero no puedo decir que me enamoro por alguna razón que no comprendo) me vuelvo loca. Pienso demasiado las cosas, me deprimo, me apasiono, trato de ver todos los ángulos y finalmente me vuelvo indescifrable y un inevitable impulso por decirle al dueño de mis afectos que me trae de cabeza se apodera de mi. Lo cual no debería pero se ha vuelto un error muy común en mi vida. Tengo la política de que es mejor decir las cosas que morir con ellas encerradas en el corazón, pero creo que no todos piensan igual que yo. COmo quiera, esta vez también lo hice. Le dije a la persona que se apareció en mis sueños 5 veces eso, que seguía apareciéndose y que no eran pesadillas (casi con esas palabras). Ha pasado casi un mes desde que lo dije (lo escribí, lo envié... no quiero ahondar en detalles), y lo único que obtuve por respuesta fue, bueno, el silencio... lo cual es un NO bastante obvio en lo que a mi respecta. No profundizaré más ni insistiré, pues creo que ya bastante mal rato le ocasioné a esta persona como para seguir chin... por algo a lo que claramente él ha puesto punto final.
Me deprimí, no lo voy a negar. Pasé un fin de semana llorando como niña por este nuevo rechazo, y después, me di cuenta de que hice algo de lo que me siento orgullosa, que dije lo que sentía, seguí mif ilosofía y, aunque fallé, mi corazón se siente más liviano desde que lo hice. Soy feliz: mi corazón tiene un hoyo ocasionado por esta amistad perdida, la cual atesoraba, pero se siente fuerte para seguir adelante. Piensa en él y brinca, y aún no se da por vencido y mantiene esperanzas, pero por otro lado siente que él no le va a corresponder. Y sin embargo, como alguna vez dijo Galileo, se mueve. Rie, llora, mira al cielo y ve la lluvia, y siente que ha crecido.
No puedo decir el nombre de esa persona (no quiero causarle más problemas, ni penas ni vergüenzas ni nada de eso, creo que ya suficiente vergüenza sintió por mi triste intento de confesión), pero si quiero decir que, por si alguna vez se le ocurre teclear mi nombre y entrar a ver este post, soy muy feliz de haberte conocido, me siento muy honrada de que me hayas concedido el placer de tu compañía y tu amistad aunque fuera por un rato, y los iento si te molesté al cometer mi locura, pero necesitaba decirte la verdad. Me has hecho crecer como ser humano en una forma en la que nunca creí posible hacerlo, y por eso te agradeceré toda mi vida. Sé que lo arruiné, sé que nada volverá a ser lo que era, pero espero que la vida te de todo lo que has deseado.
He vuelto. No sé por cuanto tiempo, pero seguiré molestando por aquí, y volveré a lo básico, a lo que sé hacer mejor: contar historias falsas que suenan un poquito verdaderas.
Un beso y mis mejores deseos.
Decidí (de nuevo), algunas cosas. 1) Escribo para mí misma. Que alguien llegué a este blog es una linda consecuencia de la era de las comunicaciones, pero si nadie lo hace yo me sentiré feliz cuando en unos años, o meses, relea lo que mi cerebro y/o corazón pensaban/sentían en ese particular momento de mi vida. 2) Mi bipolaridad es un hecho, pero eso no indica que deba quedarme atorada siempre en el lado depresivo. El lado maníaco también es lo suficientemente agradable como para que salga a dar la vuelta por estos lares de vez en cuando. (Just for you to know: mi lado depresivo emo agresivo suicida ha recibido el nombre de Harriet por parte de mi hermano, así que, bueno, Harriet says hi! No me siento particularmente orgullosa de que me tachen de loca bipolar emo suicida con trastorno de doble personalidad, pero que puedo decir, le puedo sacar provecho y volverme un poquito más interesante de lo que todos suponen que soy). 3)La vida es demasiado corta como para esperar para siempre una respuesta que no llegará (salta a la siguiente mitad del post para mayores referencias). 4) No hay nada como el hogar, la comida caliente de mamá, los paseos por la ciudad y los golpes de un hermano menor como para reencontrar la felicidad que parecía perdida, pero que sólo se esconde donde uno no busca. 5) Soy feliz. A pesar de todo y todos, mi vida es maravillosa, y aunque a veces me quejo, no podría pedir nada mejor de lo que tengo. Tengo 21 años por 2 meses y medio más, la vida me sonríe, el sol sigue saliendo por las mañanas y la luna por las noches. No es momento de deprimirse por ningún motivo, no importa que tan fuerte éste sea.
Puedes dejar de leer aquí si mi historia de amor te parece ridicula o no te importa o es demasiado frívola para ti. A mi me gustaría recordarla en un par de meses o años y saber que crecí aunque sea un poquito a partir de esto, por lo que procedo a escribirla.
Cuando me gusta alguien (perdón, pero no puedo decir que me enamoro por alguna razón que no comprendo) me vuelvo loca. Pienso demasiado las cosas, me deprimo, me apasiono, trato de ver todos los ángulos y finalmente me vuelvo indescifrable y un inevitable impulso por decirle al dueño de mis afectos que me trae de cabeza se apodera de mi. Lo cual no debería pero se ha vuelto un error muy común en mi vida. Tengo la política de que es mejor decir las cosas que morir con ellas encerradas en el corazón, pero creo que no todos piensan igual que yo. COmo quiera, esta vez también lo hice. Le dije a la persona que se apareció en mis sueños 5 veces eso, que seguía apareciéndose y que no eran pesadillas (casi con esas palabras). Ha pasado casi un mes desde que lo dije (lo escribí, lo envié... no quiero ahondar en detalles), y lo único que obtuve por respuesta fue, bueno, el silencio... lo cual es un NO bastante obvio en lo que a mi respecta. No profundizaré más ni insistiré, pues creo que ya bastante mal rato le ocasioné a esta persona como para seguir chin... por algo a lo que claramente él ha puesto punto final.
Me deprimí, no lo voy a negar. Pasé un fin de semana llorando como niña por este nuevo rechazo, y después, me di cuenta de que hice algo de lo que me siento orgullosa, que dije lo que sentía, seguí mif ilosofía y, aunque fallé, mi corazón se siente más liviano desde que lo hice. Soy feliz: mi corazón tiene un hoyo ocasionado por esta amistad perdida, la cual atesoraba, pero se siente fuerte para seguir adelante. Piensa en él y brinca, y aún no se da por vencido y mantiene esperanzas, pero por otro lado siente que él no le va a corresponder. Y sin embargo, como alguna vez dijo Galileo, se mueve. Rie, llora, mira al cielo y ve la lluvia, y siente que ha crecido.
No puedo decir el nombre de esa persona (no quiero causarle más problemas, ni penas ni vergüenzas ni nada de eso, creo que ya suficiente vergüenza sintió por mi triste intento de confesión), pero si quiero decir que, por si alguna vez se le ocurre teclear mi nombre y entrar a ver este post, soy muy feliz de haberte conocido, me siento muy honrada de que me hayas concedido el placer de tu compañía y tu amistad aunque fuera por un rato, y los iento si te molesté al cometer mi locura, pero necesitaba decirte la verdad. Me has hecho crecer como ser humano en una forma en la que nunca creí posible hacerlo, y por eso te agradeceré toda mi vida. Sé que lo arruiné, sé que nada volverá a ser lo que era, pero espero que la vida te de todo lo que has deseado.
He vuelto. No sé por cuanto tiempo, pero seguiré molestando por aquí, y volveré a lo básico, a lo que sé hacer mejor: contar historias falsas que suenan un poquito verdaderas.
Un beso y mis mejores deseos.
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